Las medidas de una casa de gran tamaño podían llegar a 120 m. de largo por 30 m. de ancho. El modelo habitual constaba de una sola planta.
En la entrada de la casa había una puerta, esta puerta no daba directamente a la calle, sino que se encontraba al medio de un vestíbulo (vestibulum) que no era muy grande.
Tras acceder a la casa por el vestíbulo se llegaba, a través de los pasillos (fauces), al atrio (atrium), un patio cubierto y con una abertura central (el compluvium), por la que entraba el agua de la lluvia que se recogía en el impluvium. El atrio construía el centro de la vida doméstica, en él se exhibían las estatuas de los antepasados y se hacían ofrendas a los dioses protectores de la domus (en el lalarium).
También tenía lugar en el atrio la salutatio matutina de los clientes vinculados al dueño de la casa. El tablinum (anexo al atrio) fue inicialmente la pieza donde dormía el dueño de la casa, pero terminó convirtiendose en su despacho, lo que incluía la función de archivo. El triclinio (triclinium) era la estancia donde se celebraban las comidas. Los cubiculum servían de dormitorios. Otras estancias: cocina (culina) y los baños. También existían bodegas subterráneas. El peristylium el patio que a su alrededor habia columnas.
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